miércoles, 4 de marzo de 2009

LA PULGA CON HIPO

Cachito tenía una tía María. Todos tenemos una “tía María”, pero la tía María de Cachito tenía un gato. El gato tenía una cola, y en la punta de la cola, el gato tenía una pulga.
La pulga vivía muy feliz en la punta de la punta de la cola del gato blanco de la tía María de Cachito, hasta que un día , le atacó el hipo. Sí señor, hipo de pulga.
Todo el día lo pasaba pip...pip...pip...pip...no hacía hip...hip..hip...como nosotros los humanos, porque era una pulga. No había nada, absolutamente nada que la hiciera callar un minuto; ni siquiera la zapatilla que la tía María le tiraba al gato, cuando no podía dormir la siesta tranquila. Como es de imaginar, la tía María estaba desesperada, ¡desesperada!
Ya les había preguntado a todos sus vecinos qué era lo que podía hacer contra el hipo de pulga:”Hágale tomar agua de golpe”, aconsejó una vecina muy entendida en hipos.
La tía María no se hizo rogar: fue volando a su casa y despacito...cito...cito.
entró en la casa y tomó al gato blanco con la cola, con la punta de la cola y con la pulga y ¡plaff! se oyó a tres leguas y ¡Mauuuuuchchch! se oyó como un lamento ,¿Qué pasó?Pasó que la tía María tiró al pobre gato con la cola, con la punta de la cola ,con la pulga y con el hipo en la pileta llena de agua fría.¡Pobre gato!¡Cómo maullaba! A la tía le dió mucha pena ,pero “todos los remedios son feos y hay que aguantarlos”, pensó.Cuando creyó que a la pulga ya se le podría haber pasado el hipo,tomó el colador de los fideos y fue a pesacar al gato, que ¡tiritaba de frio!.
“Dele usted un buen susto”, recomendó otra vecina, más experta que la anterior y especialista en hipos de pulgas.
La tía María no se hizo rogar ,desesperada como estaba , no se hizo repetir la receta y despacito...cito...cito...entró en la casa y ¡zas!, se oyó a tres leguas y ¡Maaaauuuchchch! se oyó como un lamento y el gato dió un salto hasta la luna y cayó de vuelta.
“Y la pulga...¿y la pulga?¿Dónde estará?”se preguntaba la tía ,”seguro que se voló”y pensando esto se fué tranquila a dormir la siesta .
A las tres se despertó , prendió la radio y escuchó “pip...pip....pip...”
asustada, de inmediato la apagó para escuchar mejor , pero todo era silencio.
Volvió a prender la radio a las cuatro, a las cinco y a las seis; pero qué cosa más extraña, sonaba un ratito y se callaba. La tía como era muy curiosa,
hizo averiguaciones y se enteró de que la pulga, por cierto , muy atrevida, se había instalado en la radio y que allí la usaban para darle a la gente , la hora exacta , ya que el hipo se le había curado a medias y ahora sólo le agarra cada media hora un poquitito.
¿Y el gato blanco?Bien, gracias,les manda saludos : “Miauuuuu”

EL ATRAECOLIBRIES

En el fondo de la casa de la tía Catalina ,hay muchas plantas, árboles y flores. En las ramas de los árboles hay nidos de pajaritos: los zorzales, las calandrias, los benteveos, alegran con sus cantos las mañanas y las tardes de la tía...
Además, suele venir de visita un colibrí verde azulado con hermosas plumas ,que brillan cuando les dá el sol que vuela velozmente de una campanilla a la otra y de una rosa china a la otra, y se queda aleteando tan rápido que sus alitas ni se ven: suspendido en el aire frente a cada flor , mete el largo pico en cada una para libar el néctar que tanto le gusta.
Un día ,la tía vió por la tele un programa en el que enseñaban a fabricar un “atrae colibríes”.
¡¡¡ pero qué buena idea!!! De inmediato buscó todo lo necesario y puso manos a la obra: un frasco de mayonesa vacío, pegarle papelitos de colores (porque a los colibríes les gustan los colores),llenarlo de aguita azucarada y cerraro bien ; hacerle un agujerito y con un alambre colgarlo de un árbol...
Hizo todo tal cual las instruciones y por varios días se asomó por la ventana para ver qué pasaba.
Con sorpresa, se dió cuenta de que ,no vinieron más colibríes .Su fondo no se llenó de colibríes como ella esperaba, venía siempre el mismo...
Le gustaba tanto el alimento que la tía le había preparado, que se quedaba sorbiendo el aguita dulce, hasta que quedaba pipón pipón.
Así pasaron los días ,hasta que engordó tanto que parecía una albóndiga de espinaca ... no...un bocadito de acelga con alas. Ya no tenía la velocidad de antes. No podía mover las alitas tan ligero ,porque estaba muy pesado . Tampoco brillaba como antes, ahora su color era opaco.
Sus alas un día ya no soportaron tanto peso y ¡ bum ! cayó de cabeza y quedó clavado de pico en la tierra con la cola para arriba.
La tía corrió a levantarlo, justo cuando el gato “Colo” preparaba su salto para atraparlo.
Me tió al gordo colibrí en una cajita y lo tuvo unos días a dieta en la cocina. Le daba sólo agua fresca para beber y de comer ,nada: ayuno total.
Cuando el colibrí recuperó su forma y sus plumitas volvieron a brillar con los rayos del sol, ella lo llevó al fondo y lo dejó en libertad: _ ¡pobrecito colibrí!_dijo_ al final,tiene razón Peti, cuando dice que no hay que creer todo lo que dicen por la tele.
A partir de ese día dejó al colibrí en paz, para que comiera lo que quisiera y cuanto quisiera como corresponde

Pan Largo

M.Wentzel

Era el dueño de mi miedo infantil, el monstruo que atormentó mis días de infancia.
Bastaba con escuchar que alguien hiciera alguna referencia a él para que de inmediato abandonara mi juego, por más interesante que fuera, para huir en busca de un refugio.
Todas las tardes, puntualmente a las cinco, hacía sonar en forma estridente ,y con insistencia, su corneta: esa era la señal. Mi corazón daba en ese mismo instante un salto, la opresión en el pecho me asfixiaba, las pupilas se dilataban, los párpados desaparecían, dejando todo el espacio a los ojos, cediéndoles el lugar para agrandarse al máximo. El frío recorría mi médula desde arriba hacia abajo a la vez que pequeñas gotas de sudor comenzaban a deslizarse por mi estrecha y huesuda espalda de nena extremadamente flaca.
Un fuerte abrazo a mamá, como pedido de auxilio, al tiempo que con la vista , nublada por las lágrimas, hurgaba por la habitación con urgencia, en busca de un lugar seguro para esconderme, y no ser hallada por él .

Todas las sensaciones juntas, combinadas en un instante que duraba años, una década interminable, se mezclaba con la bronca que sentía por la incomprensible risa de mamá que no entendía el motivo de aquel exagerado terror .
Ella salía al cordón de la vereda, donde estaba estacionado el carro pintado integramente de rojo ,cerrado, en cuyos flancos se leía “Panificación Argentina” .
El gigantesco caballo negro, brillante, brioso, sano, bien cuidado, sacudía su cola con impaciencia, mientras, inquieto por la partida inminente, se tomaba, no obstante, unos minutos para masticar, con cierto desdén, el pasto fresco de la orilla de la calle. Cada tanto lanzaba un bufido o daba una fuerte patada al piso al tiempo que sacudía su larguísima cola hacia uno y otro lado .El panadero saludaba: -Bueenas! ¿”Quévallevar”?-Un pan largo, contestaba mamá con su vocecita tímida _¿Y la nena?¿Cómo se portó hoy?_Y ...Bieeen, respondía ella ..
Yo escuchaba desde mi escondite bajo la cama ; contenía la respiración,mientras el corazón latía con deseos de escapar por mi boca y mis ojos de gato asustado en la oscuridad brillaban .
Temía lo peor : que adivinara mi escondite, que bajara de su trono y que viniese a buscarme.
Mi miedo no era infundado : como todo , tuvo un principio: cierto día, cuando yo tenía dos años, mamá le contó una travesura de las tantas que me tenían como protagonista, y él, grandote juguetón, (ahora lo entiendo así) bajó del carro para correrme.
_¡Te voy a llevar a la panificadora !_ gritaba, al tiempo que lanzaba gruesas risotadas_¡Te voy a meter en el horno!
A mi mente llegó la mismísima imagen del infierno y él se convirtió para mi en un
demonio, en ese preciso instante y por mucho tiempo:-Ahí viene “Panlargo”! _ era la
amenaza ,cuando intentaba rebelarme, o hacer algún lío, o tan sólo por las ganas de
reír de mis hermanos, grandotes aburridos, que veían en mi miedo un excelente motivo para su diversión.

Era un gigante alto y panzón, de grandísimas manos con dedos de chorizos y cabezota de zapallo , cubierta de una maraña de rulos negros de alambre grueso. Nariz aberenjenada , y un bigote escobillón , que a modo de techo parisino cubría el labio superior de una inmensa bocaza ,llena de una desmesurada cantidad de enormes dientes amarillos, que lucía mientras, agitado, tomaba bocanadas de aire entre una carcajada y otra. Me corrió hasta la galería ,después de cruzar el patiecito del jardín, con los ojos de huevo frito más abiertos que nunca.
Mis piernas flacas, no se veían por lo rápido que se movían al correr. Temblorosa y pálida, suspendida en el aire, iba volando y a los gritos.Sentía el fuerte olor a tabaco , a vino tinto y mate ,que me perseguía: rara mezcla, pegado a mi espalda . Además de temor , aquello despertaba mi repugnancia. Lo sentía cada vez más cerca , hasta que pude por fin cerrar la puerta de mi cuarto y sentirme resgurdada. Los fuertes y exagerados pisotones contra las baldosas del patio aún resuenan en mis oídos.
Convencido tal vez de que ya era suficiente ,desistió de la persecución, y volvió a su carro, triunfante, seguro de haberme dado una lección que jamás olvidaría.
Puedo asegurar que logró su cometido.Todavía recuerdo ese olor que comencé a sentir en el pan, que nunca más volví a comer. La sola vista del mismo hacía llegar de inmediato a mi memoria el cúmulo de sensaciones que experimenté en ese momento. Habían pasado ya un par de años cuando una tarde , mientras salía del almacén de enfrente, el pánico me paralizó cuando ví el carro rojo detenido en la puerta de casa, ¿cómo no lo había escuchado? ¿cómo pudo sorprenderme de esa manera?
Mis pies, compasivos, reaccionaron por mí, que estaba obnubilada de terror. Ellos me llevaron corriendo al interior del negocio , donde me cobijé bajo el mostrador, ante la mirada atónita de la dueña que preguntaba con insistencia qué ocurría a la vez que, como única respuesta recibió un :
_ Shhhhh! el panadero...._mientras me tapaba los oídos al escuchar el disfónico chillido de la corneta que comenzaba a alejarse hasta desaparecer. Entonces me rescataron .Mi rostro blanco por el miedo, se tornó rojo por la verguenza que sentí cuando me di cuenta de que había provocado la risa de todos los presentes , a los que, inexplicablemente mi temor les había causado mucha gracia .

Varios años dormí con una tenue luz encendida en mi habitación .La oscuridad total era suficiente para que , entre las sombras , emergiera sigilosa su gigantesca figura ,me tapara la boca me tomara por el cuello y me llevase al rojo carro para arrojarme detrás del asiento mientras con el látigo golpeaba al negro caballo que como un gigantesco murciélago desplegaba sus enormes alas para llevarme más rápido al temido lugar :“la panificadora” el sitio más terrible que pudiera existir, seguramente por su nombre ,que era tan largo, desconocido por mí y difícil de pronunciar además de la circunstancia lamentable en que lo escuché por primera vez. En segundos llegábamos al lugar , me tomaba bruscamente por los pelos con sus manotas, y me sacaba del carro mientras yo gritaba con todas mis fuerzas, y sacudía mis brazos y mis piernas en un vano intento por zafar . Soltando despiadadas y gruesas risotadas ,me llevaba hacia un gigantesco horno negro , dentro del cual crepitaban leños rojos y altas llamas que bailoteaban alegres , y subían y bajaban al son de su risa :demoníacas, festejaban la llegada de una “niña mala” para alimentar su fuego. Sentía que la piel comenzaba a quemar ,entonces despertaba lanzando gritos de terror y llorando con desconsuelo. Mamá aparecía presurosa ,me tomaba en sus brazos y me acunaba hasta que , desconfiada ,y temerosa de que aquel terrible hombre volviera, me dejaba vencer por el sueño que lento, suave, bajaba mis pesados párpados y me cerraba los ojos, aún contra mi voluntad , hasta dormirme.
También necesité durante mucho tiempo, dormir con el leve murmullo de una radio encendida hasta la mañana,pues el silencio absoluto de la noche, era suficiente para que la imaginación acercara desde lejos la ronca corneta que estridente sonaba ,con fuerza hasta lastimar mis oídos y despertar en mí todas esas feas sensaciones que prefería olvidar y que no hacían más que instalar la pesadilla otra vez en mi sueño , hasta provocar el pánico, despertar y llorar, sólo podía llorar .
Mamá no quería despedirlo, a papá le encantaba ese pan, que según él, tenía un gusto particular. Tampoco hubiese mitigado mi trauma con el solo hecho, ya que todos los vecinos le compraban , especialemente los lunes, cuando las panaderías tradicionalmente estaban cerradas. Tuve que soportar estoicamente, por unos cuántos años, la presencia sonora y olfativa del panadero de la panificación, apodado por mis hermanos ,de manera socarrona “Panlargo”.

Cuento chino

CUENTO CHINO


Le costaba creer lo que veían sus ojos.Wan Chen estaba agazapado debajo de un pequeño mueble. Apenas podía moverse. El espacio era infimo y temía ser descubierto.Estaba sentado en el piso, con la cabeza apoyada sobre las rodillas y los brazos abrazando a ambas piernas; mudo,
trataba de entender sin lograrlo. El corazón galopaba sobre su estómago.

Como todos los atardeceres ,aguardaba ,junto a su familia y a los vecinos de la aldea,
espectros que se continuaban en largas sombras que se proyectaban sobre el terreno, y se estiraban
para llamar al sol del día siguiente.
El Sr. Zheng Hou , no demoraba en abrir sus puertas para ,desganado, pagarles el magro jornal ,que consistía en unos yuan, y un puñado de arroz de descarte , por haber recogido la cosecha de ese día. El era una hombre avaro. Poseía riquezas con el único fin de atesorarlas, escatimaba en todo. Daba poco, y de mala gana. Su afán era guardar , y cuanto más, mejor. El vivía solo, no se le conocían familiares o amigos , ni siquiera criados. Su extrema desconfianza , hizo que se encerrara en sí mismo , aislándose del mundo. Con despotismo creaba sus propias leyes . Sometía y explotaba a los pobres pobladores ignorantes, que, por el abuso de poder que él ejercía, jamás podrían salir del estado de pobreza e ignorancia, en el que se hallaban sumergidos.
Hasta su aspecto físico era desagradable. Era un anciano ciego, dueño absoluto de esas extensiones de tierra. Sus ojos, dos pequeñas líneas oprimidas por arrugados párpados se adivinaban a través de ellos sólo por un pequeño destello de codicia.La boca , de labios finos, rodeada de surcos, lucía ,grabado de manera inalterable, un gesto de desprecio hacia los demás y quizás hacia sí mismo. El sol que ya se iba, levantaba un leve resplandor desde su cabeza rapada . Las manos, con dedos largos y finos como toda su figura , temblorosas , dubitativas deseaban retener el dinero antes que entregarlo a aquellos que con su arduo trabajo lo tenían merecido.

Wan Chen, con sus pequeñas manos, ese día , como tantos otros, había ayudado a sus padres .Su tarea era la de atar los tallos secos y armar parvas que ,como pequeñas chozas, quedaban diseminadas por el llano.

En esa región ,todos los pobladores eran agricultores. Habitaban un valle extraordinariamente fértil, de tierras amarillas como sus pieles impregnadas de sol. El río Huang Ho, que cruzaba los campos, fluía hacia el este,y le daba al sol una fresca bienvenida todos los días, acompañado por los cánticos de los labriegos que al amanecer ya se hallaban recogiendo el arroz.

Wan Chen ,era un niño solitario, como la región donde vivía, una de las menos pobladas de China Central. Todas las madrugadas ,cuando la negra y fría noche aún no se había corrido hacia el oeste, iba con sus padres al campo, no sin antes elevar una plegaria para auspiciar un buen día.
El tomaba en brazos a su mascota, Chin, un lechoncito rosado y barrigón, y caminaba unos pasos detrás de ellos, con sueño, por haber dormido poco.Por su aspecto físico aparentaba menos edad que la que en realidad tenía. No ocurría lo mismo con su madurez ,que era la de un niño mayor.
Por vía paterna heredó la sensibilidad y el amor por la llanura y por el cielo ,infinitos, como su imaginación, que , como ambos, llegaban hasta esa línea que allá a lo lejos, jamás podría ser alcanzada .
De la familia materna heredó el aprecio por los objetos bellos y la suntuosidad.
Su tío, Wang, era artesano. Era callado y bonachón. Su cuerpo pesado tal vez, contribuía con su manera de ser, con su manera de andar y de hablar.
Pintaba orzas de porcelana . Con signos caligráficos ,figuras de flores, monjes, dragones, aves, con pinceladas ligeras, sin preocuparse demasiado por los contornos, usaba colores suaves y le daba a la decoración un aire de misterio. El lo llevó una día, a conocer el Templo del Cielo, de la ciudad de Bejing, maravillosa construcción, edificada a base de relaciones numéricas, múltiplos de tres,que es el número del cielo,de allí su nombre. Había sido construído hacía quinientos años.
El pequeño, impresionado, atesoró en su memoria la belleza del lugar junto a las historias que su tío le contó paciente y con armoniosa voz .Era un niño educable que todo lo aprendía con avidez y suma facilidad. Sus pupilas vivaces asomaban por las ranuras de sus ojos con brillo inteligente deseosas de captarlo todo .

Esa tarde, mientras el sol se deslizaba lento hacia el oeste, Chin, el cerdito,saltó de los brazos de
los brazos de Wan Chen y casi rodando, entró en la casa del anciano por una puerta lateral.
Ingresó en la mansión octogonal de techo circular y el niño tras él, pasando inadvertidos.
Se hallaron de pronto en un salón densamente amueblado ,de un lujo comparable con el del famoso templo de Bejing, que recordó de inmediato.El lugar estaba decorado con jarrones de porcelana, muchos de los cuales habían sido pintados por su tío. Con asombro y curiosidad infantil, recorrió el lugar con la mirada, cuando ecuchó suaves pisadas en el piso encerado de la sala. Corrió entonces a esconderse debajo de una cómoda , llamando a Chin, que se hallaba en medio del camino, olfateando una alfombra persa.
Zheng Hou bajó por una imponente escalinata imperial, ayudado por un tiento de mango dorado
y tropezó con el Chin, que huyó chillando y se arrojó en los brazos de Wan Chen, que le tapó la boca para no ser descubiertos.
El anciano, enfurecido, sintió burlado su espacio y callado pero con bronca, comenzó a girar y a lanzar golpes al aire con su bastón ,al tiempo que caminaba hacia uno y otro lado , avanzaba y retrocedía enloquecido ,subía por las paredes, a continuación del piso y luego caminaba por el cielorraso con la cabeza hacia abajo, sin dificultad, como si piso, paredes y techo formaran una esfera que giraba vertiginosa bajo sus pies. Golpeaba todo lo que tocaba en su triste y eterna oscuridad.De este modo tiró varias vasijas, que al caer se partían dejando caer su contenido: monedas, cientos de monedas. Por cada golpe que daba el anciano caían monedas del techo, de las paredes, de los cántaros...A borbotones brotaban las monedas, liberadas de sus escondites a través de cataratas que inundaron el lugar. El anciano quedó sepultado bajo una montaña de monedas.
Asustado,Wan Chen, salió como pudo, y se encaminó hacia sus padres. No sabía qué hacer, pues por su descuido él se consideraba el único culpable de lo sucedido.
Ansiosos todos esperaban que Zheng Hou se asomara por el pórtico donde periódicamente aparecía para darles su pago .Los minutos iban pasando a medida que crecía la incertidumbre ante lo que consideraban tal vez ,un nuevo capricho del anciano. La impuntualidad no era su defecto, hasta ahorraba los minutos, jamás cabría en su intención desperdiciar el tiempo.
Todos estaban cansados ,después de un largo día de trabajo. El fastidio comenzó a apoderarse de los ánimos. Wan Chen ,sabiendo lo que ocurría, no pudo mantener más su secreto ,indeciso y temeroso se acercó a su madre y le susurró al oído lo que había ocurrido. La madre, incrédula se lo comunicó al padre y sigilosa pero rápidamente la extraña causa por el retraso, se divulgó entre todos y sin poner en duda la veracidad de lo dicho por el niño, ya que en China los chicos no mienten, en forma tímida pero con creciente resolución, empujaron las pesadas puertas de metal, hasta que se abrieron. Enorme fue la sorpresa de todos , cuando apareció ante ellos la enorme montaña de monedas que había acumulado el viejo ,en soledad, durante mucho tiempo ,fruto de las ganancias obtenidas por los cultivos de arroz que ellos cosechaban cada año.
Deslumbrados por la riqueza que se desnudó de manera repentina ante sus ojos, tomaron algunas monedas con desconfianza, las observaron con detenimiento y vieron en cada una de ellas la efigie ,de su propia imagen, que el avaro había hecho acuñar en ellas.
Cavaron sendas entre las monedas, tratando de hallarlo, pero no había rastros de él.
Agitado Wan Chen, no paraba de relatar cómo habían sucedido los hechos.

De manera sorpresiva algunas monedas comenzaron a rodar y una con la otra se iban fusionando hasta convertirse en una gigantesca moneda con la cara de Zhin Ho, que rodó hacia el centro del campo seco, en el que habían trabajado ese día , se detuvo, cayó sobre una de sus caras y comenzó a arder, provocando una quemazón que se extendió a lo largo y a lo ancho del llano, e iluminó la noche oscura , que ya se había adueñado de la comarca.

Solidarios, los pobladores, crearon una cooperativa. Con las monedas , otorgaron préstamos a los campesinos, para realizar mejoras en sus viviendas, y comprar maquinaria agrícola para el aumento de la producción. Construyeron una escuela y un hospital.
Instalaron un centro para recreación y deportes. Se redujo la jornada laboral, aprendieron a disfrutar del descanso y del ocio después del trabajo. Ese valle se convirtió en una región próspera y sus pobladores en gente libre y feliz.

Los descendientes de Wan Chen ,aún relatan lo visto por él ,desde su escondite, asustado y acurrucado bajo un mueble ,mientras su cerdito Chin olfateaba una alfombra persa.

Animaladas

ANIMALADAS


Facundo es un paseador de perros del barrio de Coghlan. Todas las mañanas a las ocho en punto sale a buscar a las mascotas de varios vecinos y las lleva al canil instalado en la plaza contigua a la estación.

_Hoy empiezo por el dobermann del quinto, de la calle Naon. A ver...después sigo con el terrier del tercero...y el ovejero del segundo. Al chiguagua del séptimo lo tengo que llevar en brazos porque se cansa ...
Después, el collie de la vuelta , el rotweiler de la mansión de los gordos y el dogo del quinto de al lado y yendo para la estación, levanto al snautzer gigante y a la perra de la rubia...
Paso lista ... ya están todos: ¿ Vamos muchachos? No tiren tanto ...

_ Si, si, no tiren tanto que parece que al flaco lo llevamos a pasear nosotros .
Che, dobermann : ¿te cambiaron los trocitos o seguís con esos que te descomponen? Mirá que hoy no tengo ganas de aguantarme tus flatulencias ...
-Callate, desteñido, blanquito, pulcrito te la das de cazador de jabalíes y no debés haber visto ni siquiera un conejo en toda tu vida... y si vieras uno saldrías corriendo.
_Che negro, ¿te cepillaron hoy? porque ayer tenías todo el pelo apelmasado y oloroso ...
_Para que sepas vino mi peluquero personal y me hizo un corte y lavado.
_¡Ey, oveja!
_No molestes...
_ ¿Viste a la ovejita que te trajeron hoy ? Es rubiona como la dueña... Harían buena pareja ¿No?
_ Dogo-bobo ¿no te diste cuenta que estoy operado?
_ Cierto, casi todos estamos operados , los humanos no quieren que tengamos cachorros. Ellos quieren que les adornemos la vida por un tiempo y nada más. Cuando nos morimos se compran otro de la raza que esté de moda en ese momento...
_El modelo más moderno es starnuzer o como se llame , terry y el gordo peleador ,los otros ya
fuimos. Ahora no se fijan si sos guardián, lo importante es que tengas un nombre raro...
_ Los únicos que siempre estamos de onda somos los perros pequeños, porque gastamos poco en comida,en vacunas,en productos de tocador...
_Vos, mejor callate,¿para qué querés un perro así? mejor se compran un gato y se ahorran el paseador. Ni siquiera podés caminar una cuadra que te cansás. Además ¿Alguna vez te viste en el espejo? Parecés un ratón...hasta tu nombre resulta gracioso: mitad estornudo mitad ladrido...
_ ¡Ay!, ¡qué grosero!.
_ Los ovejeros simpre estamos de moda porque somos guardianes y con la inseguridad que hay hoy en día ,las personas necesitan un buen perro, aunque algunos prefieran una iguana o una boa
_El mejor guardián soy yo. Doy la vida por mis dueños...
_Si no te los comés antes...
_¿Qué dijiste? Los rotweiler no somos agresivos con nuestros dueños...
_Nada, nada, dejate de levantar la pata a cada rato y esperá a que lleguemos a la plaza maleducado, ¿no ves que la gente pone botellitas con agua al lado de los árboles para que no nos detengamos a orinar ?
_Nosotros los dobermann somos gurdianes y no somos tan agresivos...sólo ante el peligro ...
_Eso andá a preguntárselo a los que los llaman : “perros asesinos”, hasta hay películas sobre el tema...
_ Este fin de semana me van a traer una novia para ver si me gusta...no se dan cuenta que estoy loco por la collie de enfrente. Ella también siente algo por mi: se lo pasa mirándome a través de la reja del balcón. Lo que pasa es que sus dueños no se hablan con los míos ...ellos ni se dieron cuenta de que nos amamos avenida de por medio. Bueno, yo me hago ilusiones y capáz que está operada... me mira con una carita...pero me parece que no es pura , debe ser una cruza ...

_Señores: hemos llegado.Les suelto la correa y a correr un rato. Al que molesta se la vuelvo a poner . Nada de peleas ¿Eh?

-¿Qué nos vamos a pelear? los perros de ahora somos perros educados.
_O tontos, capaz que ese alimento que nos dan nos atonta. Mis abuelos comían ...
_¿Qué comían tus abuelos oveja? Hace tres siglos que cuidan tu perdigay...
_Pédigree querrás decir ordinario...
_Vos chilindrín callate que viene el gordo y de un bocado te manda a rellenar una muela.
_Ya estoy cansado de dar la misma vuelta, siempre por el mismo lugar, tendríamos que rebelarnos este flaco, con lo que cobra podría esmerarse un poco más: de paseador no tiene nada, nos trae acá a la plaza, nos suelta en el canil y se duerme debajo de un árbol...la caca que la junte montoto. Ya no hay lugar dónde hacer nuestras necesidades nos corren de todos lados y acá es una mugre...no limpian nunca...y¡ hay un olor!...
_¡Uy! miren al finoli... ya olfateó por todos lados y no encuentra un lugar...él hace pimpollos...
_No ,no es que sea finoli, lo que pasa es que ya me estoy volviendo constipado, a todos les molesta que defequemos , nunca lo hacemos en el lugar apropiado: tendrían que inventar baños para perros. No sé por qué los departamentos no vienen con baño para perros...
_Es cierto que los ovejeros son inteligentes : a mí no se me hubiese ocurrido...
_No , el tema no es ese, el tema es que sólo tendrían que tener perro los que viven en una casa con fondo, así podríamos vivir tranquilos y que cada dueño se encargue de limpiarlo ; y eso de estar todo el día metidos en un departamento aburridos y muertos de calor hasta que ellos vuelven de trabajar...te la regalo.
_Callate, chupamedias ,si después cuando vuelven seguro que les hacés toda la fiesta, les saltás y movés la cola de contento.
_¡Y claro!¿Quién no? Yo los extraño
_Es lógico, ¿ vos no te ponés contento cuando ves a tus dueños después de estar solo todo el día?
_Los únicos que se adaptan bien son los gatos o los chiquitines como aquel.
_ A mi, mi dueña, me deja la tele prendida ... así no extraño...
_Ay qué perro maricón ,de raza chica tenía que ser: faldero y malcriado.
_ ¡ Pobres de ustedes! para que lo sepan yo ya fui padre tres veces...y lo que dice este dogo -bobo
son sólo calumnias...
_Che tengan cuidado que al negro ya lo vi rascarse como tres veces , debe tener pulgas. Me parece que ese, mucho coiffeure ,mucho coiffeure pero se olvidaron de ponerle la gotita contra las pulgas.
_A mi me la colocan todos los meses. Arde un poco ... pero vale la pena, ahorra muchas molestias
_ A mi no tan seguido, pero yo nunca tengo, cuando me contagio alguna, me vuelvo loco
_ Las pulgas me dan alergia, una vez me tuvieron que hacer un tratamiento porque se me caía el pelo.
_El pelo o la lana...yo creía que las ovejas tienen lana.¡Ja!
_ El es ovejero, no oveja bruto.
_Ya se, no ves que lo cargo. Quiero que se enoje, asi peleamos un rato.
_Mejor no, que el que se enoja es el flaco y le pone fin a la excursión.
_ Mañana propongo que tiremos para el otro lado , ya nos trae siempre al mismo lugar, por lo menos que cambie de recorrido.
_De acuerdo ,llevémoslo por Mendoza , que dé la vuelta a la manzana, como me llevaba mi dueña antes, a mitad de cuadra hay una cachorra terrier manchadita que hace un tiempo que no la veo.
_Cuidado muchachos, miren para otro lado que ahí viene un perro ordinario, es un callejero :
si se acerca no le hablen ...
_¿Quién lo dejó entrar en el canil? este lugar es sólo para perros de raza, los perros comunes no tienen permitido el acceso, si se despierta el flaco, lo corre.
_¿Quién te dijo? esta es una plaza pública y al canil puede entrar cualquiera...
_Si, tenés razón, pero los paseadores se adueñan del lugar y acá no entra nadie, lo que pasa es que este flaco en lugar de cuidarnos, cierra la puerta y se duerme.
_¿Y por dónde entró este?
_¿Qué tal perritos finos?¿Tomaron la mamadera hoy?
_Este viene a buscar pelea. No le demos bolilla. Nos está provocando.

Todos los perros se sentaron en un rincón y observaron al perro vagabundo como si fuese un raro ejemplar ,llegado de otro planeta. En ese barrio exclusivo, no había muchos perros sueltos por la calle, cada tanto aparecía alguno cerca de la estación , pero al poco tiempo los encargados del lugar lo hacían desaparecer.
No le ladraron ,se limitaron a mirar qué hacía : dió una vuelta, olfateó todos los rincones con curiosidad levantó la pata varias veces, marcó su territorio, hizo sentir su presencia y luego, tranquilo, al ver que nadie quería tener ninguna relación con él, se retiró.
Después los otros, ya cómodos y sin esa extraña y pasajera presencia que llegó para perturbarlos, volvieron a circular : movieron la cola ansiosos y husmearon con renovada energía, cada uno de los lugares que recorrió el intruso.

_Menos mal que se fue.
_Yo desconfío.
_Con la inseguridad que hay, nunca se sabe.
_A mi dueña no le gustaría que volviera a casa lastimado. Para eso le paga al flaco, para que me cuide.
_¡Uy! ahí viene la paseadora con los perros de la otra cuadra. Trae a una perritas que están re-buenas.
_Si, pero también trae a esos grandotes que parecen terneros. A mi me dan un miedo...
-¿Qué miedo te van a dar si son más tontos? Esos si que son sólo para mandarse la parte de que tienen un perro caro, son puro gasto. Ni saben ladrar.
_Pero impresionan por el tamaño. Con tremendas bestias en una casa no creo que un ladrón se anime ...
_Los deben tener en una casa , no creo que vivan en un departamento.
_¿Quién sabe? Los humanos son tan locos...si los sacan a pasear por algo será...
_No querrán que les rompan las plantas del parque.
_¡Uh! nos vamos, el flaco se despertó.
_Justo ahora que la cosa se ponía divertida...

Facundo se incorporó y al percibir el movimiento, todos lo rodearon. Algunos le lamieron la cara , otros apoyaron las patas sobre su pecho y luego corrieron contentos a su alrededor ; a cada uno le colocó su correa , levantó al chiguagua y partieron. Hizo el mismo recorrido para volver y los dejó en sus casas. Estaban cansados de caminar esas cuadras, después de correr toda la mañana en la plaza. Ahora los esperaba el recipiente lleno de agua fresca que tomarían ávídos y acalorados, un pote lleno de trocitos y después de un baño reparador una buena siesta.
Al despedirse hasta el día siguiente ,todos lo hicieron de la misma manera:
_ Guau! y mañana no se olviden de tirar para el otro lado.

En esta era posmoderna donde el consumismo dicta las modas , tener un perro de raza es considerado fashion, aún a costa de los sentimientos o las necesidades de los animales que rara vez son tenidos en cuenta y a pesar de que el contacto estrecho con las personas los humaniza
son simplemente perros , y deben recibir el trato, el afecto y el respeto que como tales merecen, pero sin llegar a extremos ridículos y ni dejar de tener en cuenta que hay muchísimos niños en el mundo que no reciben ni siquiera una parte del cariño y de los cuidados que le prodigamos a nuestras mascotas.